El pasado viernes dimos por terminado nuestro trabajo con el circo.
Que mejor forma de hacerlo que acudiendo a una función circense.
Se repartieron las entradas en clase y acudimos al porche de nuestro edificio donde los maestros habíamos preparado el espacio para la ocasión con papelillo y globos. La música no podía faltar. ¡Todo listo para la función!
En una esquina nos aguardaba la taquillera que nos recibió marcando nuestra mano con un sello. La aposentadora, con su linterna, nos acomodó en nuestro sitio y cuando estábamos todos preparados comenzó la actuación con la llamada a los payasos: Flipi y Flipá.
Los maestros, con nuestra mejor intención, representamos todos estos papeles circenses , entre los que no podían faltar: magos, malabaristas, equilibristas y domadores, aunque éste fuera de pulgas y vacas.
Fue una estupenda mañana llena de magia, las caras de los niños lo decían todo. Si os fijáis en las fotos podréis ver que los niños estababan alucinados con todo lo que estaban viendo: ¡sus maestros convertidos en unos personajes fantásticos que los dejaron asombrados.
PASEN, PASEN Y VEAN...