18 jun. 2015

10 COSAS QUE PODEMOS HACER PARA MEJORAR LA ORIENTACIÓN ESPACIAL EN NUESTROS HIJOS

Una de las cosas que ha cambiado entre la infancia de nuestros hijos y la nuestra, la gente adulta, es el desarrollo motor, la autonomía y la toma de decisiones.
En nuestra infancia solíamos estar la mayor parte del tiempo en la calle, jugando libremente con los vecinos o realizando algún recado para nuestros padres: comprar el pan o la sal que no quedaba en casa.
Esas horas de calle posibilitaban que desarrolláramos una gran habilidad en nuestros desplazamientos, que tuviéramos más o menos autonomía, que fuéramos capaces de orientarnos en el espacio, ya que nuestros padres depositaban la confianza en nosotros y nosotros aprendíamos a ser responsables.
Creo que más o menos, todos los que tenemos más de "taitantos años" nos reconocemos en esta estampa.
Pues bien, los niños que hoy llegan a las aulas no tienen ni la mitad de esas vivencias. Sí , tienen otras que nosotros no teníamos, también muy ricas y estimulantes, pero que no desarrollan esos aspectos tan importantes: autonomía, responsabilidad, desenvolvimiento...
Vivimos en una sociedad que ha impuesto el miedo y la sobreprotección a los pequeños, y hemos pasado del exceso de confianza a el exceso de protección y a la anticipación de los actos de los menores, coartando a sí su normal desarrollo. El aprendizaje por ensayo-error es una de los aprendizajes más significativos y eficaces que podemos poner en práctica.
Pues bien, ¿que podemos hacer en casa para estimular y desarrollar la ORIENTACIÓN ESPACIAL en nuestros hijos? Ahora que llegan las vacaciones, puede ser buen momento para poner en marcha este decálogo que he preparado:
  1. Déjalo moverse libremente por el espacio. Vigílalo pero no le prohíbas moverse
  2.  No pasa nada si se cae y se hace un chichón, esto serán experiencias que le ayudarán a comprender el peligro de determinadas conductas.
  3. Háblale y utiliza un vocabulario rico y variado. Ten conversaciones con él y plantéale pequeños problemas de la vida cotidiana.
  4. Dale pequeñas responsabilidades en casa: recoger, poner la mesa, recogerla…
  5.       Dependiendo la edad, dale pequeños recados que impliquen desplazamientos: llevar cosa de una habitación a otra.
  6.           Invitarle a recoger ayudándole verbalmente: por las pelotas dentro del baúl, los muñecos encima de la mesa…
  7.           Juega al escondite con objetos y que explique más tarde dónde lo había escondido.  Juega al escondite clásico.
     8.  Juega con él e invítale a colocar distintos objetos en situaciones diversas con respecto a él (colócate el sombrero en la cabeza) o con respecto a otros objetos ( pon el perro delante de la casa, por el árbol entre el perro y el gato).
      9.  Realiza puzzles con revistas: coge una imagen, que la corte en 3 o 4 trozos y vuelva a componerla.
     10.  Juega a los espejos e imitaciones, en los que el niño debe imitar los movimientos de la otra persona estando de frente o de espaldas:

17 jun. 2015

RECAPACITA, MATERIAL SOBRE INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Hace ya varias décadas que oímos hablar de las Inteligencias Múltiples, desde el año 1983 en el que Howard Gadner, psicólogo, investigador y premio Príncipe de Asturias, publicó su libro "Inteligencias múltiples". Pero es en estos últimos años, cuando esta corriente está tomando más cuerpo y llegando a las aulas, de la forma en que se merece.
Esta teoría nace de la observación de las personas y el modo en que desarrollan su pensamiento, y de la constatación de que cada uno de nosotros nos enfrentamos a los problemas de distinto modo. Tradicionalmente la sociedad en general y la escuela en particular ha venido potenciando la inteligencia cognitiva, esa que basamos casi al 100% en la cantidad de conocimientos que adquirimos y mantenemos en el tiempo (memoria) y en la capacidad para realizar cálculos matemáticos o resolver problemas de la misma índole.
Pero Howard Gadner puso en valor otras formas de inteligencia: la social, la verbal, la intrapersonal, la musical o la cinestésica entre otras. Y es que no todo el mundo tiene el mismo modo de enfrentarse a la realidad ni llega a desarrollar todas las capacidades potenciales con las que nacemos.
Si conocemos mejor cuáles son esas inteligencias, cómo las podemos cuidar y estimular, qué tiempo están abiertas sus ventanas de oportunidad, podremos mejorar sustancialmente nuestra actuación docente.

El programa RECAPACITA de la  Fundación MAFRE pone al servicio de los educadores un material muy interesante que todo docente debería leer y aprovechar. Las familias también pueden utilizarlo.


Aquí os dejo los enlaces a los distintos archivos en pdf que tienen los materiales.

Estos documentos contienen explicación y propuestas de trabajo. Además en su página se pueden encontrar muchos más materiales didácticos.